Dos bandas delictivas especializadas en abrir portones automáticos en cuestión de segundos se convirtieron en los últimos meses en el terror de los vecinos de la zona norte de la ciudad de Córdoba. Este viernes, seis presuntos integrantes de las patotas, apodadas como “levantaportones”, fueron detenidos.
Los delincuentes lograban en apenas tres segundos levantar los portones de los sistemas automáticos, ingresar a las cocheras y llevarse los vehículos, muchas veces sin que los propietarios advirtieran el robo hasta horas más tarde.
El truco consistía en aprovechar la confianza de los dueños, que en numerosos casos dejaban las llaves puestas en el auto o colgadas junto al portón del garaje, según se advirtió durante la investigación.
La operación se completaba con una cuota de rapidez y agilidad: dos integrantes de la banda levantaban la hoja del portón, entraban al vehículo y lo ponían en marcha.
Un tercero esperaba afuera en un coche de apoyo para facilitar la huida. En el reloj pasaban nada más que tres segundos. “Eran la envidia de los corredores de la Fórmula 1”, sugirió uno de los investigadores.

De esa manera, entre el 11 de abril y el 16 de mayo, habrían cometido al menos seis robos de vehículos en los barrios Villa Cabrera, Parque Chacabuco y Poeta Lugones, todos ubicados en la franja norte de la ciudad capital.
En algunos casos, además de llevarse los automóviles, intentaban sustraer pertenencias de las viviendas o de otros rodados estacionados, según sostuvieron los pesquisas.
Así robaban autos los “levantaportones”
Según la investigación judicial, las bandas tenían la misma mecánica y la practicaban, ambas, con una precisión cronométrica.
Una vez que los dos ladrones levantaban el portón levadizo, sin necesidad de forzarlo demasiado, simplemente aplicando un poco de fuerza, otros entraban a la cochera.
Allí adentro, lo primero que hacían era localizar las llaves del vehículo. “En la mayoría de los casos, las encontraban colocadas en el tambor del vehículo, o cuando eran llaves con mando a distancia estaban cerca del volante, o al alcance de la mano”, explicaron los pesquisas.
Otras veces, contaron, les tomaba algunos segundos más hallar las llaves. “Siempre estaban a mano. A lo sumo, las encontraban colgando a la par del portón”, relataron fuentes de la causa.
Con todo preparado, arrancaban el auto, terminaban de levantar el portón y lo sacaban a la calle.
“Afuera los esperaba un cómplice en otro rodado para escoltarlos en la fuga. En cuestión de segundos, el botín estaba asegurado”, contaron.
La modalidad, señalaron los investigadores, se vio favorecida por el hábito de los vecinos de confiar en la seguridad de sus portones automáticos.
“La gente siente que está protegida por el sistema eléctrico, pero en la práctica algunos portones se pueden levantar en pocos segundos. Eso, combinado con las llaves a la vista, les facilitaba la tarea”, detalló una fuente policial.
Además de autos, las bandas aprovecharon para sustraer ruedas, auxilios, celulares y otros objetos de valor que podían hallar en los automóviles o a la par de estos.
Una investigación que recién comienza y da frutos
El caso quedó en manos de la fiscalía de instrucción a cargo de Juan Pablo Klinger. Con la colaboración de la Unidad Judicial de Sustracción de Automotores y de la Brigada Civil, el fiscal inició un trabajo de cruce de datos entre distintas denuncias.
Al principio, los robos parecían hechos aislados. El primero no se esclareció; el segundo tampoco. Sin embargo, a medida que los sumarios se acumulaban, los investigadores notaron un patrón: mismos barrios, idéntica modalidad y lapsos de tiempo muy cortos entre un hecho y otro.
A través de cámaras de seguridad, de domos urbanos y de testimonios de víctimas, lograron establecer la conexión entre los seis episodios.
También detectaron que los autos robados circulaban en distintos puntos de la ciudad, lo que permitió reconstruir algunos movimientos de los delincuentes.
Ese cúmulo de pruebas derivó en una serie de 31 allanamientos realizados en simultáneo este viernes en barrios de Córdoba, además de Villa Allende y de La Calera, a pesar de que la investigación transita su período inicial.
El operativo incluyó más de un centenar de policías y terminó con el secuestro de tres vehículos utilizados en los robos, de una camioneta robada que estaba oculta en una vivienda, de varias armas de fuego –entre ellas, revólveres calibre 38–, de motocicletas, de llaves y de documentación de distintos rodados, según informaron fuentes oficiales.

En total, seis personas quedaron detenidas: dos ya estaban alojadas en la cárcel de Bouwer por otras causas; otro había recuperado la libertad el 24 de agosto pasado y habría cumplido un rol central en la organización de los robos.
Las restantes fueron capturadas durante los allanamientos. Todas son mayores de edad y tienen domicilio en barrios del sector sudeste de la Capital, principalmente en Maldonado.
Los delitos que se les atribuyen son asociación ilícita, robo en lugar poblado y en banda reiterado, robo reiterado y violación de domicilio.
Bandas presuntamente conectadas, pero con territorio propio
Uno de los puntos que más llamaron la atención de los investigadores fue la existencia de dos bandas paralelas que actuaban bajo la misma modalidad.
Si bien lo hacían en distintos sectores de la ciudad, son barrios próximos y podría existir cierta coordinación en cuanto a la logística de los episodios.
De acuerdo con la pesquisa, al menos uno o dos sujetos podrían haber actuado como enlace, coordinando la actividad para que no se “pisaran” en los robos.
“Buscaban respetar los territorios y evitar robarse entre ellos. Eso demuestra que había cierto grado de organización más allá de la división de grupos”, explicaron fuentes cercanas al expediente.
Los investigadores sospechan que, además de los seis hechos esclarecidos, los delincuentes podrían haber participado en otros robos ocurridos en la misma franja temporal.
Y, pese a los avances, la causa aún no está cerrada. La Policía y la Fiscalía confirmaron que hay otros sospechosos identificados que permanecen prófugos. Uno o dos de ellos habrían tenido un papel relevante en los hechos delictivos.