Un serio episodio de violencia urbana destapó una extensa trama de disturbios, descontrol, consumos y denuncias cruzadas en la ciudad de Córdoba. Todo gira en torno de un lugar conocido como “la casita del after”, en barrio Villa Allende Parque, al noroeste de la Capital provincial, cerca del límite con Villa Allende.
La mañana del domingo 24 de agosto no fue una más. Tras una pelea entre jóvenes, que habría comenzado dentro de la fiesta clandestina y siguió en la calle, un auto atropelló a dos motociclistas y otras personas. El conductor escapó y, en medio del descontrol, los presentes habrían limpiado la escena. Para cuando la Policía llegó, ya no había nada.
Semanas antes, el 3 de julio, un importante operativo había clausurado el lugar, que sin embargo continuó operando al fin de semana siguiente.
Tras el siniestro, uno de los jóvenes atropellados radicó una denuncia. No obstante, La Voz confirmó que los vecinos –quienes reclaman que desde hace 11 años ocurren estas “fiestas”– presentaron ya cuantiosas denuncias, reclamos por ruidos molestos y cartas a las autoridades, y hasta solicitaron audiencias con el intendente Daniel Passerini y el director ejecutivo del Ente Municipal de Fiscalización y Control, Ezequiel Hormaeche
Tanto desde la Municipalidad de Córdoba como desde la Unidad Judicial de Villa Allende, a cargo de Celia Alejandra Grundy, y la Fiscalía de Instrucción del Distrito IV, a cargo de Liliana Copello, afirmaron que “el hecho está bajo investigación” y que “la causa se encuentra avanzada”. Mientras tanto, los vecinos reciben amenazas y apedreos en sus casas.
La lucha de los vecinos contra “la casita del after”: amenazas, tiros y denuncias
“Vivo encerrada. No se puede vivir ya. No elegí esto”. “Siempre corren picadas, es un peligro”. “Se han agarrado a tiros muchas veces”. “Hacen lo que quieren y nadie nos ayuda”. “Quise denunciar, pero me dijeron que no me meta”. “Hasta que no pase algo más grave, no va a parar”. “No quiero hablar porque tengo miedo”.
Estas frases resumen la situación de quienes viven alrededor de “la casita”, ubicada en la calle Rincón de Luna al 8000.
Además del ruido, hay peleas, gritos, picadas y, según se afirma, los asistentes del after hasta “hacen pis y tienen relaciones sexuales en la calle”.
Son pocos quienes, según sus palabras, “se animaron a denunciar” en todos estos años. Ahora agotaron todas las instancias legales, pero no obtienen una respuesta contundente.
Según pudo constatar La Voz, al menos nueve denuncias fueron presentadas en Villa Allende y Capital desde 2019 hasta hoy, todas contra Fabián y Nicolás Acosta, padre e hijo, a quienes apuntan como “organizadores del after”. Desde las sedes judiciales no confirmaron su involucramiento, pero sí afirmaron que las denuncias son más. Que “son muchísimas”.
Este medio intentó contactarse con los denunciados. No hubo respuestas.
Hubo denuncias por presuntas amenazas, supuestos disparos e incidentes en el after. También realizaron reclamos por ruidos molestos, enviaron cartas y solicitaron las audiencias con Passerini y Hormaeche.
Nunca obtuvieron respuesta, hasta el megaoperativo de julio. Tras el procedimiento, según informó el Ministerio de Seguridad, “de manera insólita” los organizadores del evento contraatacaron y denunciaron a los funcionarios.

“Falta la pata de la Justicia. Cuando la Justicia intervenga, esto se va a terminar”, se esperanza uno de los vecinos, de quien se resguarda la identidad.
Fueron varias las familias que contaron que se criaron en el barrio, un lugar que era tranquilo, y que desde hace más de una década tuvieron que cambiar su forma de vivir para empezar a “sobrevivir” a los disturbios que padecen los fines de semana.
Para cuando las autoridades llegan, “ya no queda nada”
La principal sospecha de los vecinos, y que denunciaron en el por entonces Tribunal de Conducta de la Policía de la provincia con videos y número de móvil, es que existe complicidad policial con los organizadores del evento.
Según consta en los videos de las cámaras de seguridad, antes de los allanamientos fallidos “pasa un patrullero que enciende sus sirenas, y desarman todo en el acto”. Igual que el domingo del choque, para cuando las autoridades llegan, “ya no queda nada”.
En uno de los registros a los que tuvo acceso este medio se puede ver un patrullero y a un oficial conversando con una persona frente a la casa. Frente a ellos, un tercero orina en la vía pública. En otros, se ven tanto móviles policiales como del Ente de Fiscalización que pasan frente al lugar, se detienen unos segundos y siguen su marcha.
Vecinos del sector aseguran que filmaron a policías mientras estos presuntamente recibían “un par de botellas” y un “paquetito que parecía tener plata”. Dicen no haber recibido respuestas tras esa seria denuncia.
Una de las familias reveló que considera vender su propiedad, pero que se pregunta con amargura: “¿A quién?”.
“Una casa que se alquilaba está deshabitada hace cinco años, porque nadie aguanta”, cuenta una pareja.
Otros vecinos narran que quienes vivían al lado del after tuvieron que irse hace siete años. Aseguran que, desde entonces, la casa ya tuvo tres dueños.
“Fuimos 13 vecinos a denunciar al after. Sólo tomaron cuatro denuncias y no pasó nada”, dijo una mujer.
“Yo tengo miedo por mis chicos”, asegura un hombre, mientras sus pequeños hijos corretean entre sus piernas, detrás de rejas. “Los domingos a la mañana, ellos quieren jugar, pero las motos no frenan y los autos tampoco. No los dejamos salir”, acotó.
“Tengo que ir a buscar a mi hija cada vez que sale del trabajo, porque me da miedo que la agarren y la maten”, reclama otra vecina.
“Cada vez que alguien habla, después le tiran piedras desde arriba de los techos. Los vemos. Los amenazan con que los van a matar”, suma.
“La casita del after”: cómo sigue la investigación
Alicia Grundy, ayudante fiscal de Villa Allende, confirmó a este medio que la investigación por los graves incidentes frente al after el domingo 24 “está bastante avanzada”. “Están secuestrados todos los vehículos y declararon las víctimas. La fiscalía resolverá conforme al material probatorio que se está incorporando”, explicó.
Desde la Municipalidad de Córdoba confirmaron que funcionarios del Ente de Fiscalización y Control se presentaron ante la Fiscalía para ampliar la denuncia ya realizada en julio, tras el megaoperativo.
Fuentes municipales dijeron que la Fiscalía “recomendó que la denuncia la realice el vecino que filmó los videos y que el Ente aporte a dicha causa”.
Mientras, en Villa Allende Parque no cesa la preocupación y el temor.