El sospechoso principal del crimen de Diego Fernández Lima, su excompañero de colegio Cristian Graf (58), solicitaron al juez Alejandro Litvack que lo sobresea definitivamente en el marco de la investigación por el hallazgo de los restos del entonces adolescente de 16 años que fueron encontraron en la casa del imputado en el barrio porteño de Coghlan.
Los abogados de Graf, Erica Nyczypor y Martín Díaz, presentaron un pedido de 27 paginas, al que accedió el diario Clarín, pidiéndole al juez de la causa que lo sobresea definitivamente.
Desde negar cualquier tipo de vínculo con Fernández, cuyo cuerpo estuvo enterrado 41 años en su jardín, hasta tratar de “descabellados” los planteos del fiscal Martín López Perrando Graf puso por escrito lo que ya había dicho al canal TN: que “no sabe” por qué tenía los restos del muerto en su jardín y que la tarde del 26 de julio de 1984- cuando la víctima desapareció- tal vez haya ido a ver a un compañero de colegio, pero no fue él.
Esta presentación de los abogados de Graf- ingresada el miércoles- no tendrá resolución inmediata porque el juez se encuentra de licencia, por lo que el planteo fue girado a la fiscalía que -se descarta- se opondrá, al igual que la querella a cargo de Hugo Wortman Jofre.
“Creemos que la imputación contra Cristian Graf, obedece a una solicitud de parte de la ciudadanía, que junto con la presión social y repercusión mediática que tomo la presente causa, solicita una búsqueda de castigo aun por fuera de lo que establece la ley de fondo. En esta orientación, los argumentos del fiscal, que dan cuenta de la instalación de un chivo expiatorio, han sucumbido ante la misma con la premura de poder hallar un culpable e intenta imputar sin la debida solidez probatoria, a una persona inocente”, dice la solicitud de la defensa.
Los defensores hacen apenas una alusión final al tema de prescripción: “Toda acción penal que pudiera llegar a entablarse también ya se encuentra prescripta, y termina siendo este proceso un ejemplo del derroche y malgasto de los fondos del erario público.”
Más bien se concentran en atacar los argumentos del fiscal Martín López Perrando a la hora de pedir la declaración indagatoria de Graf, solicitud que el juez devolvió a fiscalía porque la consideró incompleta.
“Graf, junto a su familia son quienes autorizaron la realización de la obra y en ningún momento se opusieron a la misma; en cuanto a la referencia de que les prohibía tocar un árbol no es así ya que no hay un registro claro que fuera el Sr. Graf, y no su progenitora, quien muy amablemente le pidió al arquitecto si podía ser posible no sacar una planta llamada ‘Santa Rita´, la cual fue plantada por su padre y madre años atrás, por dichos de ella, ya que la misma era un recuerdo de su padre ya fallecido”, señalaron.
Según la defensa, dicha planta “se encontraba pegada al alambrado, lo cual después por razones de medición tuvo que ser removida y nuestro representado en ningún momento se opuso a su retiro”.
“Es improcedente, es una causa que recién comienza. Evidentemente Graf no quiere ser investigado y quiere cerrar rápido toda averiguación sobre el asunto. Por algo será. La posición de la familia es tratar de impedir que esto ocurra”, dijo a Clarín el abogado Wortman Jofre.
Qué dice la querella
Por su parte, Javier Fernández (52) -hermano de Diego- se presentó como querellante. Él tenía apenas 10 años cuando Diego desapareció y se ahora se convirtió en el miembro de la familia que ha asumido el contacto con la prensa.
Su madre, Irma “Pochi” Lima tiene 87 años y la idea de su hijo es, sobre todo, preservarla y que pueda hacer su duelo tranquila.
Como querellante, Javier puede pedir medidas de prueba, interrogar testigos, proponer peritos y -como ocurre en este caso- oponerse a algún eventual sobreseimiento o archivo de la causa.
No podrá, por ejemplo, participar de las declaraciones indagatorias de los imputados, como la que el fiscal pidió para Graf, en cuyo jardín de su casa de Coghlan el cuerpo de Diego estuvo enterrado más de cuatro décadas.
“En su momento, efectuamos la denuncia, pero la investigación policial de entonces fue muy pobre: la causa se caratuló como ‘fuga de hogar’, y no se destinaron los suficientes recursos y atención para dar con el paradero de Diego”, dice el escrito presentado por Wortman Jofre y Tomas Brady, fundador e integrante -respectivamente- de uno de los estudios mas importantes del país.
La presentación de Javier hace un racconto de las cuatro décadas de búsqueda luego de que Diego saliera de su casa diciendo que iba a lo de un amigo y desapareciera sin dejar rastros.