Dentro de la gastronomía de Medio Oriente, el shawarma se destaca como uno de los platos más emblemáticos y queridos a nivel global. Aunque su versión tradicional se cocina lentamente en un asador vertical donde la carne gira y se dora por capas, hoy es posible recrear esta experiencia en la cocina del hogar utilizando ingredientes simples y en el sartén.
La clave para replicar este sabor reside en dos puntos fundamentales: un marinado intenso y una cocción rápida a fuego fuerte.
El paso a paso del shawarma casero exprés
Hacerlo en una sartén no solo es una cuestión de practicidad, sino que ofrece resultados sorprendentes. Al cortar la carne en tiras finas, la marinada penetra mucho mejor en las fibras. Al mismo tiempo, el contacto directo con la superficie metálica bien caliente permite que la carne se selle rápido, conservando sus jugos naturales y logrando un exterior ligeramente caramelizado y crocante, muy similar al del shawarma tradicional.
Lo más destacado es que esta técnica permite tener la comida lista en menos de 20 minutos de cocción.

Para preparar cuatro porciones, se requieren:
- 600 gramos de carne. Si bien el pollo es la opción más práctica para la versión casera, también se puede utilizar carne vacuna, cordero o incluso mezclas.
- Yogur natural.
- Ajo picado.
- Jugo de limón.
- Mix de especias: comino, pimentón, curry y cúrcuma.
Una vez incorporada la carne en tiras al resto de los ingredientes en un bowl, se debe dejar reposar al menos 30 minutos. Al momento de cocinar, es vital calentar la sartén con un poco de aceite a fuego fuerte. Se recomienda colocar la carne y no moverla demasiado al principio para asegurar ese dorado característico. Una vez que esté cocida y caramelizada, se procede a calentar el pan pita o tortillas para el armado final.
Para que la experiencia sea completa, es esencial acompañar el shawarma con vegetales frescos como lechuga, tomate y cebolla, y una salsa de yogur. Esta última se prepara de forma sencilla mezclando yogur natural con limón, ajo y perejil, aportando una cremosidad ácida que realza todos los sabores del plato. Con este método exprés, el shawarma deja de ser un lujo de restaurante para convertirse en una opción deliciosa y accesible para cualquier día de la semana.





























