Los ministros de Defensa europeos se comprometieron este viernes a intensificar el apoyo militar y político a Ucrania y a reforzar la presión contra Moscú, un día después del cruento bombardeo ruso sobre Kiev que dejó al menos 23 muertos, entre ellos cuatro niños, y destrozó un complejo diplomático de la Unión Europea (UE).
La indignación por la agresión precipitó un endurecimiento del discurso continental y aceleró los planes de nuevas sanciones, la incautación de activos rusos congelados y el incremento del suministro de armas a Ucrania.
“Todo el mundo entiende que, con Vladimir Putin burlándose de los esfuerzos de paz, lo único que funciona es la presión”, sostuvo Kaja Kallas, jefa de Política Exterior de la UE, tras la reunión en Copenhague.
La ofensiva contra Kiev, que incluyó casi 600 drones y más de 30 misiles, alcanzó zonas céntricas de la capital y obligó a declarar un día de luto. Los rescatistas retiraron 17 cuerpos de entre los escombros, y ocho personas siguen desaparecidas. Una niña de 2 años fue la víctima más joven.
Señales de firmeza
La UE convocó de urgencia a la enviada rusa en Bruselas, Karen Malayan, y denunció que los daños a la misión comunitaria en Kiev violan la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. En paralelo, los ministros europeos discutieron la posibilidad de desplegar una fuerza multinacional en territorio ucraniano para garantizar una eventual paz y supervisar un alto el fuego, aunque el rol de Estados Unidos en esa misión sigue siendo incierto. Donald Trump ya descartó enviar tropas estadounidenses.
El bloque de 27 países también analizó mecanismos para sortear el veto de Hungría, que mantiene bloqueados 6.600 millones de euros de ayuda. Según Kallas, ese dinero podría canalizarse a través de la Lista de Requisitos Prioritarios de Ucrania de la Otan, avalada por Washington.
Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, inició una gira por los países limítrofes a Rusia y a Bielorrusia para exhibir respaldo militar y coordinar una mayor producción de armamento.
Encuentros directos
En Kiev, Volodimir Zelenski insistió en que las negociaciones no pueden seguir empantanadas en discusiones técnicas y urgió a que los líderes mundiales se sentaran a la mesa. Anunció que la próxima semana buscará encuentros directos con Trump y con mandatarios europeos para reimpulsar la agenda de paz.
“En mi opinión, los líderes deben involucrarse de manera urgente para llegar a acuerdos”, afirmó, acusando a Moscú de prolongar artificialmente las conversaciones para ganar tiempo mientras continúa bombardeando objetivos civiles.
El mandatario ucraniano también reclamó sanciones secundarias a los países que aún comercian con Rusia y consideró que las futuras “cláusulas de seguridad” deberán incluir un flujo sostenido de armas occidentales. “Más armas son cruciales para nuestra seguridad”, dijo.
Desde la Casa Blanca, la secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, aseguró que Trump “no estaba sorprendido” por el ataque ruso, aunque tampoco escatimó críticas a Zelenski. Recordó que Ucrania también golpeó con dureza la infraestructura petrolera de Rusia en las últimas semanas, lo que, a su juicio, dificulta el escenario de una tregua inmediata.
“Quizás ambos lados de esta guerra no estén listos para terminarla por sí mismos”, señaló el mandatario norteamericano, que ya había acusado a Putin de “hablar bien y luego bombardear a todos”. Asimismo, amenazó con definir los próximos pasos si no se concretan conversaciones directas en el corto plazo.
Pese a la ambigüedad, Estados Unidos aprobó la venta de armas por U$S 825 millones a Kiev, incluidos misiles de largo alcance, lo que refuerza su capacidad defensiva.
Por otra parte, los ministros europeos coincidieron en que el ataque a Kiev demostró que la esperanza de un alto el fuego cercano es ilusoria. “Es ingenuo creer que Putin quiere la paz; lo único que hace es ganar tiempo para matar más gente”, advirtió la ministra de Defensa de Lituania, Dovilė Šakalienė.
El irlandés Simon Harris fue más directo: “Es imperativo que consideremos nuevas sanciones y más medidas para forzar a Rusia a detener esta guerra brutal y agresiva”. Entre las propuestas más avanzadas, aparece la incautación de más de 200 mil millones de euros en activos rusos congelados, fondos que podrían destinarse a la industria militar ucraniana y a la compra de armamento estadounidense.
Reunión de emergencia
A pedido de Ucrania y de varios socios europeos, el Consejo de Seguridad de la ONU convocó a una reunión de emergencia. Paralelamente, Putin prepara un viaje a China para participar en un cónclave que incluirá a Irán y a Corea del Norte, países señalados por Occidente como proveedores de apoyo bélico a Moscú.