Liberada del terror de su predecesora y moldeada bajo la complicidad de la comedia, Los Roses invierte cada uno de los postulados de La guerra de los Roses (1989) para desplegar su propio desgarramiento matrimonial. El filme de Jay Roach comienza con una terapia de pareja en la que Theo (Benedict Cumberbatch) e Ivy Rose (Olivia Colman) se disparan tantos dardos por segundo que la psicóloga no tiene otra opción que desistir y certificarles que no superarán sus problemas.
La lapidaria sentencia hace de puntapié para un largo flashback en el que se recuenta la historia del matrimonio, que experimenta el flechazo cuando ambos aún viven en Inglaterra. De allí la pareja se muda a la costa californiana, donde tienen hijos mientras él destaca como arquitecto y ella prosigue con su modesto hobby de chef.
Si bien practican entre ambos una ironía verbal al borde de la hostilidad, hasta ese momento todo va sobre rieles y la vida doméstica es óptima. Un suceso desafortunado arruinará sin embargo el prestigio de Theo, que pasa a quedarse en casa cuidando a los niños mientras Ivy progresa astronómicamente con su restaurante gourmet recién abierto.
El resentimiento de Theo, el éxito de Ivy y el síndrome del nido vacío una vez que los adolescentes abandonen la casa será el caldo de cultivo para la escalada violenta entre cónyuges. Así, protagonizan alguna que otra escena patética frente a sus consternados amigos estadounidenses Barry (Andy Samberg), Amy (Kate McKinnon), Rory (Jamie Demetriou) y Sally (Zoë Chao) y llegan incluso a poner en riesgo sus vidas.

La disyuntiva entre llevar los eventos a la tenebrosidad del filme de Danny DeVito o de mantenerlos en un estado de levedad tragicómica opaca el desarrollo del filme a partir de entonces, que venía alterando de manera inteligente la narración original sin dar pistas de por dónde irían los acontecimientos.
Lo que funcionaba en la primera película era justamente el in crescendo sostenido y la ambigüedad siniestra, mientras que en Los Roses hay una vocación de someterlo todo al engranaje de la comedia y así lo más rico se pierde o queda amortizado por la afabilidad del género.
El conjunto no tambalea tanto gracias a la destreza performática de punching ball entre Colman y Cumberbatch, dotados virtuosamente para los roles que llevan a cabo. Los Roses fue pensada para su estricto lucimiento, probando que aquí nunca hubo divorcio sino solo unión.
Para ver Los Roses
Reino Unido, EE.UU., 2025. Guion: Tony McNamara. Dirección: Jay Roach. Con: Olivia Colman, Benedict Cumberbatch y Kate McKinnon. Duración: 105 minutos. Clasificación: Apta para mayores de 16 años. En cines.