El panorama del fútbol argentino se tiñe de una realidad cada vez más recurrente: la salida prematura de sus jóvenes figuras hacia ligas extranjeras.
Este fenómeno, lejos de ser novedoso, se ha intensificado, convirtiendo a la Liga Profesional en una gran exportadora de talento.
¿Por qué se van tan jóvenes?
La principal razón de esta tendencia radica en la necesidad económica de los clubes argentinos. Estos ven en la venta de sus promesas una forma de solventar incorporaciones, mantener sus planteles competitivos o de cubrir deudas. Las posibilidades salariales de las instituciones argentinas están lejos de las de Brasil, donde los clubes presentan cada vez billeteras más abultadas, o las europeas.
Además, los jugadores, buscan dar “el salto” al exterior para mejorar, no solo su situación económica, sino también la de sus familias y acceder a salarios que otras ligas permiten percibir en dólares.
Las últimas grandes partidas
El último mercado de pases no fue una excepción y también se dieron salidas de nuevos talentos. La más llamativa es sin dudas la de Franco Mastantuono al Real Madrid, donde ya jugó dos partidos oficiales.
El club español ejecutó la cláusula de rescisión de 45 millones de euros, pero el monto total asciende a 60 millones de euros brutos cuando se consideran los impuestos nacionales (13%) y el recargo por territorialidad (20%) que se aplica en España para jugadores procedentes de Argentina y Brasil; de esta manera se convierte en la venta más cara del fútbol argentino.

Las otras dos transferencias más importantes de nuestro fútbol fueron protagonizadas por defensores centrales. El primero fue Valentin Gomez, quien con 22 años dejó Velez 5,5 millones de euros netos por el 90% del pase, con 1,2 millones de euros adicionales en objetivos, más un 10% de plusvalía para Vélez en caso de una futura venta. El otro fue el cordobés Mariano Troilo, quien a sus 22 años pasó de Belgrano al Parma de Italia por 9.600.000 de dólares.
Menos partidos, más salidas
Muchos de estos futbolistas parten con una experiencia limitada en la primera división de nuestro fútbol, apenas disfrutados por sus clubes formadores y sus hinchas. Los ejemplos recientes son contundentes:
- Claudio ‘Diablito’ Echeverri, con solo 18 años, sumó apenas 155 minutos en Primera División (6 partidos) con River antes de ser vendido al Manchester City por casi 25 millones de euros (considerando objetivos). Permaneció en River hasta finales de 2024 (llegando a la cifra de 50 partidos con la banda) antes de ir al club inglés. Hoy se encuentra cedido en el Bayer Leverkusen
- Valentín Barco, a los 19 años, jugó 35 partidos y marcó 3 goles con Boca antes de que Brighton ejecutara su cláusula de rescisión de 10 millones de dólares.
- Gianluca Prestianni dejó Vélez a los 17 años para unirse al Benfica, habiendo debutado a los 16 años y disputado 39 partidos.
- Matías Palacios hizo inferiores en San Lorenzo, debutó en primera a los 16 años (el más joven del club) y, tras 6 partidos, fue vendido al Basilea suizo a los 19 años por 6 millones de dólares en 2021.
Otros ejemplos de jugadores jóvenes que partieron incluyen Lucas Beltrán, Alan Varela, Alejo Véliz, Santiago Castro y Gino Infantino a Europa.

Salidas forzadas
Si bien muchos jugadores se van generando grandes ganancias para sus clubes, hay otros casos que terminan forzando una salida por un monto bajo o casos que han terminado saliendo gratis.
- Thiago Fernandez: el caso más reciente. El jugador de 21 años no renovó su contrato con Vélez para irse gratis a partir de enero del 2026. Hoy está apartado del plantel de primera.
- Nicolás Valentini: no renovó con Boca, el club Xeneize dijo que solo salía por la cláusula (10 millones). Terminó firmando como jugador libre con la Fiorentina en enero de 2025.
- Nahuel Molina: no llegó a un acuerdo para renovar con Boca y se fue como libre en junio de 2020. Hoy está en el Atlético de Madrid y es una pieza constante en la Selección Argentina.

Destinos variados, impacto similar
Si bien Europa es el destino soñado, por el nombre y nivel de los equipos, muchos argentinos también encuentran oportunidades en ligas de Sudamérica, Estados Unidos o, más recientemente, Medio Oriente. Chile, Perú y Uruguay encabezan la lista de países con más futbolistas argentinos, con Brasil y Estados Unidos mostrando incrementos significativos en los últimos cinco años.
Esta migración de jóvenes talentos no solo afecta al fútbol argentino, sino que es un fenómeno global que se observa también en países como Brasil, con figuras como Endrick o Estêvão recientemente vendidos por millonadas.