Crucero del Norte escribió este domingo uno de los capítulos más duros de su historia. El equipo de Misiones cayó por 4 a 1 como local frente a Boca Unidos y consumó su descenso al Torneo Regional Amateur, dejando atrás más de una década en los certámenes de plaza fija del fútbol argentino.
Con esta derrota, el “Colectivero” se convirtió en el segundo descendido de la temporada en el Federal A. Su campaña fue muy pobre: en 22 partidos sumó 14 derrotas y no logró triunfos en los últimos cinco meses.
Los números terminaron por condenar a un club que, hace apenas una década, vivía el sueño de medirse contra los gigantes de la Primera División.

Del ascenso meteórico al año en Primera
Fundado en 2003, Crucero del Norte sorprendió al fútbol argentino con una carrera ascendente meteórica. En solo 11 años pasó de competir en torneos regionales a alcanzar la élite. En 2014 logró el histórico ascenso a Primera, beneficiado también por la reestructuración que amplió el torneo a 30 equipos. Terminó segundo en su zona del Nacional B y se ganó un lugar en la máxima categoría.



En 2015 disputó su única temporada en Primera División. Allí enfrentó a River, Boca, Independiente y Racing, entre otros. Sin embargo, la experiencia resultó breve: finalizó último en la tabla, con apenas tres victorias en 30 partidos. Curiosamente, todos esos triunfos fueron en Garupá: 2-1 a Temperley, 1-0 a Defensa y Justicia y 3-1 a San Martín de San Juan.
Ese plantel histórico contó con jugadores de trayectoria como Gabriel Ávalos, Nicolás Dematei, Julio Barraza, Ariel Cólzera —emblema y número 10 del equipo—, Diego Torres, Claudio Fileppi y Nicolás Olmedo.

Un declive constante
Tras el descenso de 2015, el club misionero inició un camino descendente que nunca pudo revertir. Jugó dos temporadas en la Primera B Nacional, luego ocho consecutivas en el Torneo Federal A y finalmente este año descendió al Regional Amateur.
El dato que marca la magnitud del derrumbe es contundente: en apenas diez años, Crucero del Norte pasó de enfrentar a Boca y River en la máxima categoría a volver a competir en el amateurismo, junto a clubes de ligas regionales.

El desafío de reconstruirse
El descenso abre un nuevo capítulo en la corta pero intensa vida del club fundado por la empresa de transporte homónima. De haber sido símbolo de crecimiento y ejemplo de gestión, Crucero del Norte se encuentra ahora ante la necesidad de rearmarse desde las bases para recuperar protagonismo en el fútbol argentino.
Lo que hace una década parecía un sueño cumplido, hoy se transformó en un golpe que obliga a repensar el futuro. El “Colectivero”, que supo codearse con los grandes, deberá ahora intentar renacer desde el lugar más difícil: el amateurismo.