Alejandro Cabrera habla y en sus palabras se refleja algo más que fútbol. Se escucha la historia de un jugador que volvió a ponerse la camiseta que ama, pero también la voz de una ciudad que vibra con el sueño de regresar a Primera.
Estudiantes de Río Cuarto está tercero en la Zona B de la Primera Nacional, con un Reducido casi asegurado y una ilusión que se respira en cada esquina.
“En lo personal muy contento de volver a jugar después de un año y medio lesionado. Haber sumado casi 25 partidos me pone bien. Estoy agradecido al club, a Alicio Dagatti que me llamó cuando nadie confiaba. Me dieron la oportunidad de volver a ser feliz dentro de una cancha”, cuenta el “Colo”, que a los 32 años volvió a sentirse importante en el León.
Su retorno tuvo algo de simbólico: el ídolo que llevó al equipo a la Primera Nacional en 2019 regresó cuando las cosas parecían torcerse. El volante nacido en Los Cóndores atravesó lesiones que lo pusieron contra las cuerdas.

“Hace un año atrás quería dejar de jugar al fútbol. Y hoy estoy disfrutando haciendo lo que me gusta. La pasé mal con las lesiones, fueron momentos complicados. Tuve que apoyarme mucho en mi señora y en mi hijo para poder salir adelante”, reconoce ante La Voz.
Banfield, el club que lo catapultó a Primera, también ocupa un lugar especial en su gratitud. “Seré un eterno agradecido con el Taladro que me bancó bastante. El DT Julio Falcioni me habló mucho y me hizo entender varias cosas”.
Pero la vuelta a casa tenía destino escrito. “No dudé ni un segundo cuando me llamaron de Estudiantes. Es como mi hogar y necesitaba estar cerca de mi familia. Soy muy feliz ahí. Pero tengo claro que esto es por resultados. El objetivo es claro, vamos a tratar de ascender, hay que meterle, no queda otra”, afirma con la determinación que lo caracteriza.

En esa búsqueda, Cabrera resalta un nombre: Iván Delfino, el entrenador que lo convenció y lo respaldó. “Fue clave en esto. Me trajo, me bancó y me dio confianza. Es un viejo bicho. Es un DT muy simple, claro en sus conceptos. El jugador cuando tiene mensajes claros los entiende. Hicimos un equipo duro, es difícil ganarnos. Estamos por buen camino pero queda lo más importante”.
A seis fechas del final de la fase regular, Estudiantes mantiene firme la ilusión. “Sabíamos que íbamos a tener bajones porque todos los equipos los tienen. Nos teníamos que sobreponer a los momentos en que no salieran las cosas y lo hicimos de buena manera. Tenemos un buen plantel, con un par de jugadores desequilibrantes arriba y chicos de inferiores que están andando bien. Iván cambió mucho y el equipo no se ha resentido”.
El anhelo, entonces, se dice sin vueltas. “Ascender con Estudiantes y jugar en Primera con ellos sería un sueño grande. Me encuentro bien, en muchos partidos he vuelto a encontrar mi mejor nivel. Yo a fin de año quedo libre, pero lo único que pienso es en pelear hasta el final”, se sincera.
En Río Cuarto, el regreso del “Colo” no fue sólo la vuelta de un ídolo: fue el combustible anímico para creer otra vez. Porque cuando él habla de felicidad, de lucha y de sueños, también habla un club y toda una ciudad que late con la esperanza de ver al León en la máxima categoría.