En los últimos años, el término ikigai, traducido como “razón de ser”, se convirtió en tendencia global. Se lo asocia con la longevidad de Okinawa, Japón, una de las zonas azules del mundo famosa por la longevidad y la vitalidad de sus habitantes, y se presenta como una fórmula para alcanzar bienestar y propósito.
El modelo propone un cruce entre lo que amamos, lo que sabemos hacer, lo que el mundo necesita y lo que puede generar ingresos. Una visión clara y estructurada, que atrajo a miles de personas en Occidente.
Llamadón: la versión con acento latino
Desde Argentina, la psicóloga Romina Halbwirth (MN 26553) introduce un concepto propio: el Llamadón. Se trata de la unión entre la llama (ese fueguito interior que enciende y entusiasma) y el don (las habilidades naturales que surgen casi sin esfuerzo).
El Llamadón nació en el ámbito de la orientación vocacional, pero se expandió hacia la vida cotidiana y la terapia. Su premisa reza que cuando pasión y talento se encuentran, se abre un camino con sentido, que no siempre se mide en términos económicos, sino en legado, huella y autenticidad.
Diferencias clave entre ikigai y Llamadón
- Ikigai: estructurado, filosófico, esquemático. Cruza cuatro ejes (pasión, habilidad, necesidad social y remuneración).
- Llamadón: emocional, visceral y culturalmente arraigado. Invita a desplegarse desde la pasión y el talento, con foco en vínculos, comunidad y decisiones atravesadas por esperanza.
Mientras que el ikigai busca sentido en la calma de un jardín japonés, el Llamadón late en lo cotidiano, en un mercado, en la sobremesa familiar o en el barrio.

Aplicaciones prácticas del Llamadón
- Orientación vocacional: ayuda a jóvenes a elegir carreras y caminos con significado propio.
- Terapia: funciona como faro en momentos de crisis, reorientando motivaciones.
- Vida diaria: guía decisiones grandes y pequeñas, desde un cambio laboral hasta la manera de construir relaciones.
Halbwirth, especialista en terapia sistémica integrativa, hipnosis ericksoniana y orientación vocacional, aclara que el Llamadón no busca reemplazar al ikigai, sino ofrecer una alternativa desde la identidad latinoamericana. Reconoce la importancia de honrar la pasión y el talento propios como motores de autenticidad y proyectos con alma.
En palabras de su creadora, se trata de encender la llama interior y ponerla en juego con los dones personales. Porque, en definitiva, el sentido de la vida no siempre se busca afuera, muchas veces se enciende desde adentro.
Qué beneficios aporta vivir según el ikigai
- Mayor felicidad y satisfacción personal.
- Aumento de la longevidad y la vitalidad.
- Reducción del estrés y la ansiedad.
- Mayor resiliencia y capacidad de afrontamiento.
- Mejora de la salud mental y emocional.
- Mayor productividad y enfoque.
- Fomento de la contribución social.
- Equilibrio y armonía en la vida.
- Desarrollo personal continuo.