Por primera vez en el país, se colocaron en Córdoba los tres primeros dispositivos vasculares bioabsorbibles (DVB), un novedoso implante que permite a los pacientes regenerar el tejido del corazón sin el uso de materiales permanentes que persistan en el organismo.
Tres pacientes fueron intervenidos en el Hospital Privado Universitario de Córdoba y dos de esos casos fueron transmitidos en vivo para el Congreso Americano de Cardiología Intervencionista Pediátrica y de Adultos con Cardiopatías Congénitas (PICS), que se realiza en Chicago, Estados Unidos.
Alejandro Peirone, jefe de la sección de Cardiología Pediátrica del Hospital Privado, explicó que –excepto en Chile– no hay antecedentes en el continente americano del uso de este tipo de dispositivos en el corazón, que sean completamente absorbibles.
“Ésta es una verdadera bisagra en el tratamiento de las cardiopatías estructurales y congénitas. Funciona como una malla que estimula el crecimiento del propio tejido del paciente y, una vez completado el proceso, desaparece sin dejar huella”, explicó Peirone.

¿Cómo funcionan estos dispositivos?
Después de ser colocados, estos elementos se reabsorben por completo y se desintegran en un período de entre 6 a 12 meses. Los tejidos de los pacientes crecen y sus corazones quedan reparados sin que intermedie una prótesis o un material metálico. En esta ocasión se colocaron dispositivos MemoSorb, desarrollados por la Universidad de Beijing, China.
Un equipo liderado por el Servicio de Hemodinamia del Hospital Privado realizó tres de estas intervenciones, el pasado lunes, en pacientes de 10, 43 y 45 años. Estos dos últimos fueron transmitidos en vivo para el congreso que se realiza en Chicago. Los dos pacientes adultos que fueron implantados tenían antecedentes de accidentes cerebrovasculares (stroke, en inglés).
Después de haber sufrido esos eventos, a los pacientes se les detectó un “foramen oval permeable”, un orificio en el corazón que debía ser cerrado, para esas personas no recaigan en otro accidente cerebrovascular.
“Hace muchos años, esos orificios se cerraban con cirugías de circulación extracorpórea, con bombas. Se paraba el corazón. Luego se empezó a hacer por cateterismo, ingresando por la ingle. Hasta hoy, los dispositivos más comunes son de níquel y de titanio, que se pegan al orificio, lo cierran y se quedan ahí para toda la vida, como si fuera una prótesis”, explicó el especialista.

En caso de que el paciente necesite ser reintervenido, su situación se complica ya que la pared del corazón permanece cerrada con ese dispositivo de metal.
En cambio, los dispositivos bioabsorbibles están creados con componentes especiales. Cuando se colocan en el corazón, el tejido comienza a crecer a través de ellos.
“El mismo tejido que vos tenés en tu corazón, crece y te repara el defecto”, informó Peirone.
A la vez que regenera el tejido, el dispositivo se va degradando. En un período de entre 6 a 12 meses, desaparece. Queda el órgano normal, sin ningún elemento que lo sostenga. “Para que tengan éxito, estas técnicas requieren un entrenamiento especial y la selección adecuada de los pacientes”, destacó Peirone.
¿Qué pasa después?
Si la evolución es normal, el paciente se va de alta a las 24 horas. Una semana después, se controla mediante electro y ecocardiografía –ya que, al no contener metal, los dispositivos no son captados con angiógrafos–. Después de 20 días, la persona ya puede reintegrarse a sus actividades normales.
Los controles se mantienen, espaciados en el tiempo: a la semana, al mes y luego a los tres, y seis meses. Finalmente, al año.
A diferencia de los métodos tradicionales, el tejido del corazón se regenera sin prótesis.
“Esto cambia el paradigma del del intervencionismo cardíaco. Los dispositivos bioabsorbibles están avanzando en distintas direcciones. Ya se están desarrollando válvulas y mallas que regeneran tu propia piel. Seguramente se va a extender a otras áreas, como la traumatología, la cirugía plástica y de tórax”, agregó el especialista.

Las dos intervenciones del lunes por la mañana –que se transmitieron en vivo–, se realizaron en la Sala de Hemodinamia del hospital. Participaron 25 personas: técnicos, enfermeros, anestesiólogos, ecocardiografistas y residentes, más los integrantes del equipo de broadcasting contratado por el congreso.
De Córdoba para el mundo
El Congreso se realiza todos los años, entre agosto y septiembre, en Estados Unidos. Participan alrededor de dos mil profesionales pediátricos y especialistas en cardiopatías congénitas de todo el mundo, bajo el sponsoreo de la Universidad de Chicago.
Durante los tres días en los que se desarrolla el congreso, nueve centros realizan transmisiones de casos, en vivo.
“Lo hicimos en Córdoba y es un orgullo que Estados Unidos nos haya considerado para transmitir estos casos”, finalizó Peirone.
Principales ventajas
- No deja implantes permanentes en el organismo.
- Favorece la reparación natural del tejido cardíaco.
- Disminuye el riesgo de complicaciones a largo plazo, como reestenosis o trombosis.
- Permite futuras intervenciones sin las limitaciones de un implante metálico.
- Contribuye a mejorar la calidad de vida de los pacientes.