Cada vez más personas intentan interpretar por su cuenta sus análisis de sangre, recurriendo a internet, foros o incluso a herramientas de inteligencia artificial.
Sin embargo, este hábito puede llevar a autodiagnósticos erróneos, tratamientos inadecuados y retrasos en el diagnóstico de enfermedades, advierte Eva Guillén, especialista en Bioquímica Clínica.
“Los análisis son una ventana privilegiada a nuestra salud, pero necesitan una mirada experta que los traduzca y les dé sentido. Cada cifra importa y siempre tiene una historia que contar”, subraya la experta.
Los parámetros básicos que no se deben pasar por alto
Un análisis de sangre estándar suele incluir:
- Hemograma completo
- Glucosa
- Perfil lipídico (colesterol total, HDL, LDL y triglicéridos)
- Función renal (creatinina, filtrado glomerular, urea)
- Función hepática (bilirrubina, transaminasas y GGT)
- Electrolitos (sodio, potasio y cloruro)
- Metabolismo óseo (calcio y fosfato)
- Hormonas básicas (TSH)
- Examen de orina semicuantitativo
La elección puede variar según la edad, los antecedentes familiares o los síntomas.
En algunos casos, los resultados iniciales guían la necesidad de pruebas adicionales.
Errores frecuentes antes de un análisis de sangre
Según Guillén, muchos pacientes cometen fallos previos que distorsionan los resultados.
- No respetar el ayuno indicado por el médico.
- Hacer dietas extremas los días previos (exceso de hidratos, grasas o proteínas).
- No hidratarse adecuadamente antes de la extracción.
- Consumir alcohol en las horas previas.
- Fumar antes del análisis.
- Tomar medicamentos o suplementos sin consultar al médico.
- Realizar ejercicio físico intenso en las 24 horas anteriores.
“Un simple error de preparación puede alterar valores clave y generar confusión en la interpretación clínica”, explica la especialista.
Con qué frecuencia conviene hacerse un análisis
La regularidad depende de la edad, del estado de salud y de los antecedentes familiares. A modo general, la bioquímica recomienda que a partir de los 40 años se realice al menos un análisis anual, con el fin de detectar de manera temprana factores de riesgo cardiovascular, metabólico o renal.
Los análisis de sangre son una herramienta fundamental de prevención, pero sólo si se realizan en condiciones adecuadas. Consultar siempre con un médico, prepararse correctamente y evitar errores de rutina como el alcohol, el tabaco o el deporte intenso es esencial para obtener datos precisos.
“Lo importante es no confiarse en interpretaciones rápidas de internet y dejar que un profesional traduzca los resultados”, concluye Guillén.